A veces la soledad mata, a veces purifica, pero rara vez pasa desapercibida. El solitario nace, se hace, y muere sólo, aunque esté rodeado de gente. Puede que el estereotipo de solitario esté demasiado desarraigado, y siga teniendo por definición la etiqueta de tipo triste y uraño, pero nada más lejos de la realidad. El solitario moderno disfruta de los silencios, y los llena con su propia locura, pero no escatima en esfuerzos de relacionarse con el resto del mundo.
Cantaba Dylan "Cuantas veces debe un hombre mirar hacia arriba antes de ver el cielo". La respuesta no suele estar en ningún lado excepto dentro de uno mismo, y la soledad es el tren en el que viajan los pensamientos ocultos. A través de los silencios salen los mejores sonidos, a través de la distancia se acercan las palabras en el viento.
La respuesta, amigo mío, está en el viento.
Cantaba Dylan "Cuantas veces debe un hombre mirar hacia arriba antes de ver el cielo". La respuesta no suele estar en ningún lado excepto dentro de uno mismo, y la soledad es el tren en el que viajan los pensamientos ocultos. A través de los silencios salen los mejores sonidos, a través de la distancia se acercan las palabras en el viento.
La respuesta, amigo mío, está en el viento.

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