
pasaba la vida entera, rebuscando en la basura,
maldiciendo la usura del mundo que le obliga a malvivir.
Me contaba que fué soldado, del ejército romano
a las órdenes de Tiberio,
me contaba que estuvo en cautiberio durante años,
excavando con las manos una salida hacia su ansiada libertad.
Cartón de vino en ristre y monedas de papel,
paseaba bajo la lluvia mientras nadie se apiadaba de él.
Era un hombre bueno, bueno en lo suyo
Era un hombre honrado, que no retuvo porque nunca pudo tener.
Ayer murió de soledad, una larga enfermedad que padecía,
nadie lo llevó a la enfermería,
nadie le dió una pastilla para el corazón,
y perdió la razón, con la velocidad de un año luz,
simple falta de virtud de aquellos que torcían la cabeza,
impasibles, escondiendos como avestruces,
dandose de bruces con la realidad que no querían ver,
Pero ayer murió de soledad,
en una calle cualquira,
entre miradas perdidas y el sello de la vejez,
murió de soledad,
lástima que fuese ayer."

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