Xabi
Día de lluvia de verano, de esa que deja un regusto sofocante de humedad intrínseca que no llega a salir, pero se pega a las paredes como los vapores de una fritanga. Hay días en los que eres borde hasta con las voces de tu cabeza, y en vez de escucharlas, las obligas a callarse o a decirte lo que quieres escuchar, a fin de cuentas están dentro de tí, y sin tí, no tienen sentido, aunque contigo, tienen menos aún. Es raro ver pasar las horas apoyado en el alfeizar de la ventana.



Parece como si nada se quisiese mover excepto las agujas del reloj, y la salida y la puesta del sol son sólo excusas para rellenar el libro de registros en el que alguien deja constancia de que ha pasado otro día en la Tierra. Tambien se me hace raro ver cómo puedo escribir durante líneas de nada, de la simple falta de acción de un día que es todo lo contrario a una peli de Chuck Norris. Mientras escucho a los grillos que puede que se estén ahogando entre la hierba mojada, me pregunto tantas cosas a las que nunca encontraré respuesta, que la única pregunta que de verdad debería hacerme es porqué me hago tantas preguntas, y una vez escapado de este bucle sin sentido me siento, apago la luz, tomo aire y me digo "mañana será otro día"

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